Paso preliminar: Antes de apresurarse a ampliar el diccionario del Globasa con una nueva palabra raíz, hay que determinar si la palabra deseada puede expresarse mediante una palabra raíz ya establecida o mediante algún método de formación de palabras (afijación o composición). A partir de esa evaluación, se decide si conviene o no proponer una nueva palabra raíz.
Metodología en tres partes:
(1) Establecer la fuente etimológica de la palabra
(2) Determinar la semántica de la palabra
(3) Determinar la forma exacta (grafía) de la palabra
Durante el proceso de selección de la fuente deben tenerse en cuenta las siguientes salvedades. Cuando sea necesario, se procurará adaptar la forma de la palabra de acuerdo con las salvedades que figuran a continuación, tomando como base la fuente etimológica de mayor difusión internacional. Sin embargo, si esto no fuera posible, deberá utilizarse una fuente de menor difusión internacional.
Nunca adoptar pares mínimos que contrasten v y w, s y z o m y n en posición final de palabra.
A menos que no haya absolutamente ninguna otra opción y se hayan investigado a fondo los posibles problemas con palabras afijadas, nunca adoptar un par mínimo cuyos miembros difieran únicamente por la presencia o ausencia de una consonante o vocal al principio o al final de la palabra.
Siempre que sea posible, evitar pares mínimos que contrasten l y r, b y p, f y p, c y j, c y x, h y r, así como pares mínimos cuyos miembros difieran únicamente por la presencia o ausencia de una vocal al principio o al final de la palabra.
Siempre que sea posible, evitar cualquier par mínimo: cuando haya más de una opción de forma de palabra más o menos equivalente, elegir la forma que no cree un par mínimo.
Siempre que sea posible, evitar palabras monosilábicas y palabras de más de tres sílabas: cuando haya más de una opción de fuente más o menos equivalente, elegir una fuente de dos o tres sílabas, o añadir una vocal a posteriori para formar una palabra bisilábica. Asimismo, hay que tener en cuenta que el Globasa favorece las palabras trisílabas sobre las bisílabas.
Siempre que sea posible, evitar palabras que parezcan estar formadas mediante afijos: cuando haya más de una opción de forma de palabra más o menos equivalente, elegir la forma que no parezca afijada.
Consultar las siguientes lenguas en fuentes fiables en línea, como Wikcionario y Wikipedia, y recurrir también a diccionarios impresos como apoyo en caso de duda: inglés, francés, alemán, ruso, español, mandarín, japonés, coreano, vietnamita, hindi, telugu, árabe, suajili, persa, turco, indonesio y filipino.
Seleccionar la fuente representada en el mayor número de familias lingüísticas.
Si hay un empate en el número de familias representadas, el orden de prioridad para seleccionar la fuente es el siguiente:
Si no hay coincidencias, realizar una búsqueda más exhaustiva utilizando otras clases de palabras o sinónimos.
Si aun así no hay coincidencias, elegir la fuente más adecuada de acuerdo con el siguiente orden de prioridad:
Hay que tener en cuenta que las salvedades anteriores siempre tienen prioridad sobre las pautas de selección de la fuente.
En este paso debe determinarse si la nueva raíz será una palabra de tipo sustantivo/verbo o una palabra de tipo adj./adv. También debe considerarse si la nueva raíz designará a una persona o una herramienta, o si la palabra que designe a la persona o herramienta se derivará de la nueva raíz.
La clase de palabra suele determinarse en función de cuál resulte más útil (es decir, cuál se utilice con mayor frecuencia en la práctica).
En algunos casos, la clase de palabra que parece más útil no cuenta con suficiente respaldo en las lenguas fuente; en esos casos, se selecciona la que tenga mayor respaldo en dichas lenguas.
En algunos casos, se selecciona la clase de palabra menos frecuente para facilitar la formación de palabras derivadas. Por ejemplo, el Globasa tiene termo (calor) como sustantivo, en lugar de algo como garme (cálido), para facilitar el uso de termo en palabras científicas compuestas como termodinámica, así como la derivación de palabras como termodo (calentado), en lugar de garmegido.
En el caso de las palabras que designan personas, existen pautas específicas para determinar la palabra raíz. Algunas palabras que designan profesiones se derivan mediante -yen o -kef, mientras que otras son palabras raíz. Las palabras derivadas que designan profesiones se forman a partir de palabras raíz que expresan verbo/práctica, equipo o establecimiento (pero no el consultorio u oficina del profesional). En los demás casos, la palabra que designa una profesión suele ser una palabra raíz: biskopo (obispo), etc.
verbo/práctica
equipo
establecimiento
oficina del profesional
Aplicar las salvedades anteriores.
Al combinar palabras de distintas lenguas para crear una nueva forma, se procurará encontrar un término medio. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las palabras procedentes de lenguas europeas tienden a favorecer la grafía (véanse los detalles más abajo). Se procurará que estas formas combinadas sean lo más naturales posible. Es decir, la forma resultante debería diferir en un solo fonema de la forma correspondiente en alguna lengua natural. También es aceptable una diferencia de dos fonemas si estos son cercanos a los de alguna lengua natural.
Se procurará evitar palabras de tipo sustantivo/verbo que comiencen con las sílabas le-, xa-, nun-, ger-, be- y du-, a fin de evitar confusiones con las partículas verbales.
Seleccionar las consonantes y vocales menos frecuentes en Globasa.
Las palabras raíz en Globasa tienden a terminar en vocal, preferentemente en una vocal a posteriori presente en al menos una de las principales lenguas o familias lingüísticas.
Ejemplos de vocales finales a posteriori: palabras españolas terminadas en -o o -a, palabras suajilis terminadas en -i o -u, o palabras japonesas terminadas en -u.
Solo debe añadirse una vocal a priori si la última consonante es una de las que las reglas fonotácticas no permiten en posición final de palabra (b, c, d, g, h, j, k, p, t, v, z), o para crear una palabra bisilábica cuando la palabra fuente sea monosilábica (por ejemplo, véase pole, en la que se añade -e para evitar pares mínimos con bol y pul). Para seleccionar una vocal a priori, se aplican las siguientes pautas:
La vocal inicial a posteriori o a priori e- se añade a los grupos consonánticos iniciales que no están permitidos por la fonotáctica del Globasa: espageti, Esrilanka, Exkiperi, etc.
Las palabras procedentes de lenguas europeas tienden a favorecer la grafía tanto en las consonantes como en las vocales.
En particular, las consonantes ⟨c⟩, ⟨g⟩ y ⟨s⟩ se conservan si existe al menos una lengua europea que las pronuncie como /tʃ/, /g/ y /s/, respectivamente: centro, geo, visita, etc.
Esta regla práctica es especialmente importante a la hora de representar las vocales en lenguas que han tomado palabras europeas a través del inglés. Por ejemplo, la palabra correspondiente a rum se representa como /ram/ en muchas lenguas, como aproximación al inglés /rʌm/. Aunque esta /a/ sea más frecuente, el Globasa conserva la ⟨u⟩ de la grafía original: rum.
Las palabras que terminan en -tion o -(s)sion en inglés, así como sus equivalentes en otras lenguas, se representan de la siguiente manera: las palabras bisilábicas terminan en -syon; las palabras de más de dos sílabas terminan en -si. Sin embargo, los verbos que terminan en -ate en inglés no llevan ni -syon ni -si, sino que terminan simplemente en -a.
Las palabras procedentes principalmente del inglés se representan en Globasa de acuerdo con la siguiente regla práctica: si un fonema inglés puede representarse fielmente mediante el inventario fonémico del Globasa, se favorece la pronunciación. De lo contrario, la forma en Globasa se basa preferentemente en la grafía inglesa. Salvedades: /oʊ/, como en post, note y boat, se representa como ⟨o⟩; /ʊ/, como en foot, se representa como ⟨u⟩; /z/, como en visit, se representa como ⟨s⟩. Algunos ejemplos adicionales:
Se favorece la grafía para las llamadas vocales cortas, así como para las vocales individuales reducidas a /ə/: Alaska, Nevada, Misisipi, Boston, Konetikut, etc.
Se favorece la grafía para ⟨er⟩, ⟨ir⟩ y ⟨ur⟩ cuando se pronuncian /ɜr/: hamburger (hamburguesa), hamuster (hámster), eskirti (falda), etc.
Se favorece la grafía para ⟨au⟩: Awgusta (Augusta)
Se favorece la pronunciación para la mayoría de los grupos vocálicos: Finiks (Phoenix), Wudrow (Woodrow), Tenesi (Tennessee)
Se favorece la pronunciación para ⟨are⟩: Delawer (Delaware)
Se favorece la pronunciación para las llamadas vocales largas, excepto en el caso de la o larga, para la cual se favorece la grafía: beykon (bacon), eskeyti (skate), Aydaho (Idaho), Yuta (Utah); o larga: Ohayo (Ohio), etc.
Se favorece la pronunciación para la mayoría de las consonantes, excepto s cuando se pronuncia /z/, en cuyo caso se favorece la grafía: Misuri (Missouri)
Las palabras procedentes del mandarín suelen combinarse con sus formas en japonés, coreano y vietnamita. Por lo general, se procura simplificar la fonotáctica del mandarín cuando las demás lenguas de Asia oriental, en particular el japonés, respaldan esa simplificación.
La terminación -ang del pinyin suele representarse como ⟨o⟩ en Globasa, como ocurre en japonés.
Una consonante seguida de una semivocal suele reducirse a una sola consonante.
Del mismo modo, los diptongos suelen reducirse a una vocal simple.
El diptongo /au̯/ suele reducirse a ⟨o⟩, como ocurre en suajili o persa: soti, etc.
El diptongo /aj/ se reduce en ocasiones a ⟨e⟩, como ocurre en suajili: rehani, etc.
A menos que exista otra opción naturalista respaldada por el persa, el suajili, el turco, el indonesio o el hindi, las palabras de tipo sustantivo/verbo procedentes del árabe suelen terminar en -u, como ocurre en el presente de los verbos árabes.